
Silvia, 47 años: 'Recuperé las ganas de salir a caminar'
Una contadora que pasaba el día sentada descubrió que moverse era posible sin incomodidad.
Me llamo Silvia, tengo 47 años y trabajo desde casa
Soy contadora, vivo en Quito con mi esposo y nuestro hijo menor que está en la universidad. Paso entre 8 y 10 horas frente a la computadora, y honestamente, mi cuerpo lo resiente.
Durante los últimos dos años, todo cambió. No sé si fue la perimenopausia, el estrés, o simplemente los años sumándose, pero mi digestión se volvió impredecible. Me levantaba con el vientre inflamado, pasaba la mañana incómoda, y para la tarde ya estaba buscando excusas para no salir.
Lo que más extrañaba era caminar. Antes salía todas las tardes al parque con mi esposo. Era nuestro momento, nuestra conversación del día. Pero empecé a cancelar. "Estoy cansada", le decía. La verdad era otra: tenía miedo de sentirme mal a mitad del camino.
El momento en que algo hizo clic
Una tarde mi esposo me dijo: "Te extraño, Silvi. Extraño nuestras caminatas". No fue un reclamo, fue tristeza. Y yo también me extrañaba a mí misma.
Una amiga me habló de la Fórmula El Flujo Natural. Me explicó que era un té con hierbas naturales que la había ayudado con la digestión. No esperaba milagros, pero sí necesitaba algo que me hiciera sentir más liviana, más en control de mi propio cuerpo.
Lo que cambió (y lo que no)
Empecé a tomar el té en las mañanas, después del desayuno. No pasó nada dramático el primer día, ni el segundo. Pero a la semana noté que las mañanas eran distintas. Mi vientre ya no estaba tan tenso. Me sentía... más cómoda en mi propia piel.
A las tres semanas, una tarde le dije a mi esposo: "¿Vamos al parque?". Me miró sorprendido, feliz. Caminamos 40 minutos y yo estaba bien. Sin prisa por volver, sin incomodidad.
No volví a ser la de mis 30, ni lo pretendo. Pero recuperé algo que creí perdido: las ganas de moverme, de estar presente, de disfrutar una caminata sin pensar en mi estómago.
Lo que le diría a alguien que está pasando por lo mismo
No necesitas "volver a ser quien eras". Solo necesitas sentirte cómoda en tu cuerpo hoy. A veces eso empieza con algo tan simple como una taza de té, una caminata corta, y darte permiso de intentarlo.
Yo recuperé mis tardes en el parque. Y eso, para mí, es todo.