
Beatriz, 53 años: 'Volví a bailar sin pensar en mi estómago'
Una maestra de primaria recuperó su pasión por la salsa y dejó de preocuparse por la hinchazón en cada evento social.
Beatriz, 53 años: 'Volví a bailar sin pensar en mi estómago'
Me llamo Beatriz, tengo 53 años, soy maestra de primaria en Cali y siempre fui la del grupo que animaba las reuniones. La que ponía la música, la que sacaba a todos a bailar. Pero hace un par de años, eso cambió.
Cada vez que salíamos con amigas o íbamos a una boda familiar, mi estómago se convertía en mi peor enemigo. La hinchazón llegaba justo cuando me quería poner algo lindo, y la incomodidad me hacía pensar dos veces antes de moverme en la pista. Empecé a rechazar invitaciones, a quedarme sentada mientras todos bailaban.
El momento de quiebre
Un día, mi sobrina me preguntó por qué ya no bailaba como antes. Esa pregunta me dolió más de lo que esperaba. Me di cuenta de que había dejado de hacer algo que amaba por miedo a sentirme mal, por vergüenza de que se notara mi vientre hinchado.
Comencé a buscar opciones naturales. No quería algo mágico ni milagroso, solo algo que me ayudara a sentirme mejor conmigo misma. Así llegué a la Fórmula El Flujo Natural.
Los cambios que empecé a notar
No fue de la noche a la mañana, y tampoco fue perfecto. Pero después de algunas semanas tomando el té por las mañanas, noté algo: ya no tenía esa sensación de pesadez constante. Mi digestión empezó a ser más regular, más predecible.
Lo más importante fue recuperar la confianza. Empecé a planear salidas sin ese miedo en el pecho. Me puse mis vestidos favoritos sin pensar "¿y si me hincho?". Volví a bailar salsa los fines de semana.
Mi vida hoy
Hoy no solo bailo, disfruto cada momento sin estar pendiente de cómo se siente mi estómago. Mis amigas comentan que recuperé esa energía que me caracterizaba. Y lo mejor: mi sobrina ahora me pide que le enseñe los pasos que hacía su tía.
No digo que todo sea perfecto, pero siento que recuperé una parte de mí que había perdido. Esa Beatriz que no se pierde una fiesta, que baila hasta que cierren el lugar.
Mi consejo para ti
Si hay algo que dejaste de hacer porque tu cuerpo no te acompaña, no te resignes. A veces solo necesitamos un empujoncito natural para volver a ser nosotras mismas. La vida es muy corta para quedarse sentada viendo cómo otros bailan.
— Beatriz, maestra y bailarina de corazón