Comunidad

✍️ Historia

Patricia, 52 años: 'Mis nietos tienen una abuela que los persigue'
✍️ Historia26 de mayo de 2026·Hace 2 semanas

Patricia, 52 años: 'Mis nietos tienen una abuela que los persigue'

Pasé de sentirme pesada y sin energía a correr detrás de mis nietos sin agotarme a la primera vuelta.

Una abuela que quiere estar presente

Me llamo Patricia, tengo 52 años, y hasta hace unos meses mi mayor frustración era no poder disfrutar plenamente a mis nietos. Tengo tres: Tomás de 5, Lucía de 3 y el bebé Mateo que acaba de cumplir uno. Cuando venían a casa los fines de semana, yo soñaba con ser esa abuela divertida que juega en el piso, que los persigue en el jardín, que arma torres de bloques sin cansarse.

Pero la realidad era otra. A media mañana ya estaba inflamada, con esa sensación de pesadez que me hacía querer solo sentarme. Mi digestión era un desastre: todo me caía mal, vivía con acidez, y la hinchazón era tan incómoda que prefería quedarme en el sillón mientras mi esposo los entretenía.

El punto de quiebre

Un sábado, Tomás me pidió que lo persiguiera en el jardín para jugar a los superhéroes. Le dije que la abuela estaba cansada. Vi su carita de desilusión y algo en mí se rompió. Esa noche lloré. No quería ser la abuela del sillón. No quería que mis nietos me recordaran como alguien que siempre estaba "cansada" o "sin ganas".

Mi hija me habló de la Fórmula El Flujo Natural. Al principio fui escéptica—he probado tantas cosas—pero algo en mí dijo: una oportunidad más.

Lo que cambió para mí

No fue mágico ni instantáneo, pero después de algunas semanas empecé a notar diferencias reales. Mi digestión se reguló, la hinchazón disminuyó notablemente, y esa pesadez constante empezó a desaparecer. Me sentía más liviana, más presente.

Lo mejor vino un domingo cuando Tomás volvió a pedirme que jugara con él. Esta vez dije que sí. Corrimos, nos reímos, me tiré al piso a hacer torres con Lucía, y cargué a Mateo sin sentir que mi cuerpo protestaba.

Mi hija me tomó una foto ese día. Estoy despeinada, con Tomás en la espalda y Lucía abrazándome la pierna. Es mi foto favorita porque en mi cara se ve lo que sentía: libertad.

Mi nueva normalidad

Hoy mis nietos tienen una abuela activa. No perfecta, no incansable, pero presente. Una abuela que puede agacharse sin quejarse, que disfruta la merienda sin miedo a sentirse mal después, que participa en lugar de solo observar.

No recuperé mi juventud—y no la quiero de vuelta. Recuperé algo mejor: la capacidad de estar plenamente en los momentos que importan. Y eso, para mí, lo cambió todo.

#testimonio#abuela activa#digestión#energía#bienestar
✍️ Por Equipo Flujo Natural